Monthly Archives: marzo 2014

Protección de datos impone nuevas sanciones a la compañía Telefónica.

 

Hace unas semanas, la Audiencia Nacional procedió a ratificar dos sanciones graves impuestas por la Agencia Española de Protección de datos a la compañía Telefónica Móviles España, por un total de 100.000 euros.

Los hechos se produjeron cuando una usuaria de Zaragoza interpuso un escrito ante la AEPD denunciando que la referida compañía había dado de alta dos líneas móviles a su nombre, incluyéndola posteriormente en un fichero de morosos por supuesto impago de facturas.

La sentencia dictada se basa en la falta de consentimiento de la afectada para el tratamiento de sus datos, no tomando además en consideración la grabación aportada por la empresa, ya que no queda acreditada la participación de la denunciante en la contratación de los servicios.

Por otra parte, Telefónica deberá pagar 20.000 euros al imputar a una usuaria residente en un pueblo de La Coruña una deuda de 155 euros e incluirla igualmente en un fichero de morosidad.

Al igual que en el caso anterior, la afectada negó haber contratado servicio alguno con la compañía. Aunque la entidad presentó copia del contrato en el cual figuraba su DNI y dirección, la firma no coincidía con la que figuraba en el documento de identidad original.

En este caso, la sentencia apunta a una vulneración sobre el principio de calidad de datos, no figurando en modo alguno tampoco el consentimiento inequívo de la afectada para el tratamiento de sus datos de carácter personal.

Para una mayor información sobre la Ley de Protección de datos, puede consultar nuestra web, www.movalen.com.

El secreto industrial, ese gran desconocido

registro patenteEl secreto empresarial, ya sea en su modalidad industrial o comercial, sigue siendo en algunos casos una figura enigmática, alrededor de la cual existe una verdadera incógnita en el ámbito mercantil. La mayoría de los empresarios, confían en una protección registral, más que en una protección invisible o sui generis, quizá por la creencia de que sus intangibles están mejor protegidos vía industrial e intelectual, que vía secreto industrial.

Si bien es cierto que las modalidades industriales o intelectuales protegidas mediante registro, parecen otorgar una mayor fiabilidad y seguridad jurídica, en ocasiones, los registros lo único que acreditan es la atribución a un solicitante o titular de unos derechos sobre una obra objeto de su creación, pero en caso de conflicto son los tribunales en última instancia los que tienen la decisión final.