¿Vivimos en ciudades hipervigiladas?

videovigilancia lopd

camaras de videovigilancia

¿Qué es la videovigilancia?

Según los términos recogidos por la Real Academia Española, es aquélla vigilancia que se realiza a través de un sistema de cámaras, ya sean fijas o móviles.

La imagen, entendiéndose como la figura o representación de una persona, se encontraría dentro de lo que definimos como dato de carácter personal, y por tanto, amparada bajo la Ley Orgánica 15/1999, de 13 de diciembre, de protección de datos, así como en su normativa de desarrollo. De hecho, el Artículo 3 de la LOPD, define como dato personal “cualquier información concerniente a personas físicas identificadas o identificables”.

Por tanto, aquéllas imágenes que sean recogidas por videocámaras, deberán estar reguladas por la normativa vigente en protección de datos. El uso de las mismas debe seguir ciertas reglas que rigen todo el proceso desde su captación, almacenamiento, reproducción y cancelación, siempre garantizando los derechos del afectado.

La instalación de este tipo de dispositivos se ha disparado en los últimos años, y lo cierto es que resulta difícil conocer el número exacto de cámaras que puede haber instaladas en toda una ciudad.

Pongamos como ejemplo una gran metrópolis como Madrid. Según un último informe emitido por la AEPD, a fecha 1 de abril de 2014, existían 32.200 ficheros registrados en esta gran urbe con la finalidad de “videovigilancia”, lo cual no significa que sea el número total de videocámaras que haya instaladas.

Si tomamos como referencia el actual aeropuerto Adolfo Suarez Madrid-Barajas, que cuenta con amplias instalaciones entre las que se encuentran 4 terminales, y según un documento elaborado por AENA, son más de 6.000 las cámaras que nos graban y vigilan en el tránsito diario del aeródromo.

Lo mismo sucede con los vehículos de la Empresa Municipal de Transportes (EMT), en cuya totalidad se estima la instalación de 8.000 dispositivos que garantizan en todo momento la seguridad del conductor y de los viajeros ante cualquier situación de alarma o incidente. Cantidad similar encontramos en el Metro de Madrid, cuyas grabaciones han facilitado que se dicten órdenes de alejamiento para carteristas o grafiteros.

Estos ojos electrónicos nos vigilan igualmente cuando transitamos por la vía pública. Así, la Ley Orgánica 4/1997, de 4 de agosto, regula la utilización de videocámaras por las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad en lugares públicos, con la finalidad de contribuir a asegurar la convivencia ciudadana, la erradicación de la violencia y la utilización pacífica de las vías y espacios públicos, así como de prevenir la comisión de delitos, faltas e infracciones relacionados con la seguridad pública.

No obstante, en todos los casos, la instalación de cámaras y videocámaras debe estar sujeta a las obligaciones legales establecidas por la propia Agencia Española de Protección de datos, y su incumplimiento, deriva en muchas ocasiones en la imposición de cuantiosas sanciones para el titular de las mismas, que pueden ascender hasta los 600.000 euros en caso de faltas muy graves.

Destacar como hace unos meses, la propia Agencia abrió un procedimiento por la “brutal” videovigilancia que existía en la ciudad de San Sebastián, en lo concerniente al uso de las cámaras que se encuentran instaladas en sus autobuses públicos.

Y es que no todo vale. A título de ejemplo, en ningún caso resulta admisible la instalación de cámaras en baños o vestuarios. También hay que prestar especial atención a la instalación de estos sistemas en espacios públicos de uso privado como centros comerciales, lugares de ocio, restaurantes, gimnasios, etc.

De igual modo, las cámaras y videocámaras instaladas en espacios privados no podrán obtener imágenes de espacios públicos, salvo que resulte imprescindible para la finalidad de vigilancia que se pretende, o resulte imposible evitarlo por razón de ubicación de las mismas.

Las previsiones apuntan que el sector de la seguridad, concretamente en el relativo a la instalación de cámaras, crezca a nivel mundial un 20%, por lo que nos hace plantearnos las siguientes preguntas: ¿vivimos en un entorno sumamente vigilado? ¿prevalece la seguridad frente a la privacidad?

Si deseas más información sobre el correcto cumplimiento de la LOPD, puedes consultar nuestro apartado http://www.movalen.com/videovigilancia-y-la-proteccion-de-datos.

Sobre Mónica Martín

Experta en asesoría de protección de datos. Consultora de Nuevas Tecnologías e Internet

Mónica Martín en Google+

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos necesarios están marcados *

Puedes usar las siguientes etiquetas y atributos HTML: <a href="" title=""> <abbr title=""> <acronym title=""> <b> <blockquote cite=""> <cite> <code> <del datetime=""> <em> <i> <q cite=""> <s> <strike> <strong>